Oscuro Como la Tumba Donde Yace Malcolm Lowry
Viernes.
Nueve de la noche.
Sagrada tierra del mezcal y del
pulque
en la cantina los dados rodaron pidiendo
música y la música sonó.
El mundo fue música entonces.
En éste instante
-afuera-
el mundo es agua;
llueve.
Tanto aroma exhala
el asfalto
que despierta en mí
recuerdos de jingles
publicitarios y postales escritas
con acento argentino:
“ el yate pertenece a cierto
millonario saudita ;
no crees
si te cuento haber permanecido a bordo”
Delirium, delirium río platense.
Puf.
Una, dos, tres …Doce , doce de la noche:
los bordes ondulados
del tiempo vibran
en
palabras escritas con
prosodia argentina ;
su arena absorbe átomos de hidrógeno
entre carcajadas lanzadas por quienes fuman
cigarros con aire de jazz.
- ¿ Raúl?
- Aquí.
- ¿Dónde?
- Sentado; frente a la mesa.
- Necesito una cerveza.
- Hay una botella en la heladera.
A tu derecha.
- Ah... Realmente la necesitaba.
¿Estas solo?
- Por el momento.
- Three beer in Charlotte
Street a star at six o’clock,
And sixpences two, one bright
Brown shoe , and doom;
And four bad books and the
Thought of Vermont.
-The cantinas. Mil nueve
treinta y nueve.
– Estaba completamente borracho.
– Usual en vos.
- Debo ir a otro sitio.
–Go ahead.
- ¿Puedo llevar la botella?.
- Por favor...


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